sábado, 17 de septiembre de 2022

 

CUATRO POEMAS

NAZIM HIKMET

Traducción: Celso  medina


Poeta, dramaturgo, novelista y traductor turco. 

Nació en 1902, en Salónica que en ese tiempo pertenecía al imperio otomano. Estudió en la Escuela Naval de Turquía, pero por razones de salud nunca pudo ejercer la profesión de Marino. Estudió Sociología y Ciencias Económicas en la Universidad de Moscú. En 1938, publicó los poemas narrativos La epopeya del jeque Bedreddin (Şeyh Bedrettin Destanı, 1936)), en la que glosa la figura de un líder religioso revolucionario del siglo XIV; y Cartas a Taranta Babu (Taranta Babu' ya Mektuplar, 1935), contra la intervención  en Etiopía por las tropas fascistas de Benito Mussolini y recogido en el diario Commune en marzo de 1936. Fue condenado a una pena de 28 años, de los cuales pasó 12 encerrado. Fue privado de la nacionalidad turca, su obra se proscribió. Fue en los años 1960, editada ya su obra completa, cuando se dio a conocer su literatura en su propio país.

Murió en Moscú, 1963.  



Don Quijote

 

El caballero de la eterna juventud

busca, cuando tiene cerca de cincuenta años,

la razón por la cual late su corazón.

Partió una hermosa mañana de julio

para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo.

Frente a él, el mundo

con sus gigantes absurdos y abyectos

y debajo de él, Rocinante

Triste y heroico.

 

Sé,

que caído en esta pasión

y teniendo un corazón de peso tan respetable

no hay nada que hacer, mi Don Quijote, nada que hacer,

hay que batirse con los molinos de viento.

 

Tienes razón,

Dulcinea es la mujer más bella del mundo,

Por supuesto tienes que gritar eso

ante pequeños comerciantes de naderías,

Por supuesto, ellos están obligados a abalanzarse sobre ti

y a golpearte,

Pero eres el invencible caballero de la sed

Sigues viviendo como una llama

En tu armadura pesada

Y Dulcinea se empeña cada día en ser la más guapa.

 

La niñita

 

Soy la que toca en las puertas

En las puertas, una tras otra.

Soy invisible a tus ojos.

Los muertos son invisibles.

Morí en Hiroshima

Hace más de diez años

Soy una niñita de siete años.

Los niños muertos no crecen.

Mi cabello fue lo primero que se incendió,

Mis ojos ardieron, carbonizados.

Pronto me reduje a un puñado de cenizas,

Mis cenizas se esparcieron por el viento.

Esto es lo que queda de mí,

No te pido nada:

No puedo comer, ni siquiera caramelos,

La niña que ardió como papel.

Llamo a tu puerta, tío, tía:

Un ruego. Que no maten a los niños

Y que también puedan comer bombones.

 

 

El globo

 

Ofrezcámosles el globo a los niños, al menos por un día.

Démoselos para que jueguen como una pelota multicolor

Para que jueguen cantando entre las estrellas.

Démosles el globo a los niños,

Démoselos como una enorme manzana

Como un bollo de pan caliente,

Que, aunque sea un día puedan comer hasta saciarse.

Démosles el globo a los niños

Que un día al menos el mundo aprenda la camaradería, 

Que los niños tomen el globo de nuestras manos,

Y que allí planten árboles inmortales.


Los enemigos

 

Ellos son los enemigos de la esperanza, querida,

del agua que fluye, del árbol en la temporada de frutas,

de la vida que crece y se expande.

Pues sus frentes marcadas con el sello de la muerte,

- diente podrido, carne descompuesta -

desparecerán para siempre.

Y por supuesto, seguro querida, seguro supuesto

Sin amo y sin esclavos

¡Este hermoso país se convertirá en un jardín fraterno!

Y en este hermoso país la libertad

Irá de un lado a otro

Magníficamente vestido

con su braga azul.

Ellos son los enemigos de Redjeb, tejedores de Brousse,

Los enemigos de Hassan, más en forma en la fábrica Karabuk,

Los enemigos de la vieja Hatdjen, la pobre campesina,

Los enemigos de Suleyman, el obrero agrícola,

Los enemigos del hombre que soy, que eres tú,

Los enemigos del hombre que piensa.

Pero la patria es la casa de esta gente,

Por tanto, son enemigos de la patria, querida.

Nuestros brazos son ramas cargadas de frutas,

El enemigo los sacude, el enemigo nos sacude día y noche,

Y para dominarnos más fácilmente, más silenciosamente,

Ya no pone la cadena a nuestros pies,

sino en la raíz misma de nuestra cabeza, querida.

 


martes, 16 de marzo de 2021

 Para nombrar la poesía

Celso Medina

Ilustración: Celso Medina


…
En todo poeta vive un Dios, un osado constructor de mundos que provienen de la nada. Y el escritor cuenta con un poderoso y la vez precario recurso: el lenguaje. Con él acomete su función de Dios.
…
¿Qué crea el escritor? No el mundo, sino mundos, así en plural, porque cuando el parto cósmico nos puso en esta tierra, nos hizo precario, pero dotado de imaginación. El mundo legado se nos entregó para que lo multiplicáramos, no para hacer de él réplicas. El poeta no es un mono que hace muecas ante un espejo. El poeta-escritor está obligado a ir contra la consigna, porque esta reduce el ser humano a la más destructora de las simplicidades.
…
La poesía nació para atenuar nuestra precariedad congénita. Arrojados al mundo desnudos y sin movilidad, nuestra condición humana se fortalece viviendo la vida. Para dar cuenta de ella, está el poeta. Y su materia fundante es el lenguaje. Allí mora el ser (dice Heidegger). Lo que practica el poeta es una ontología; es decir, es él quien con más densidad se pregunta sobre quién es el hombre y cómo está compuesta su humanidad. El poeta no es un filósofo, ni un científico, ni un metafísico. No piensa el mundo, lo siente; no modeliza el saber, lo explaya mostrándolo sin ninguna cortapisa metódica. Tampoco hace de ese mundo un trasmundo artificial. La ontología del poeta no es sino una paradogía, lo que José Lezama Lima llamó la hipertelia; es decir, una búsqueda indetenible, que no tiene telos (fin). La sociedad necesita del poeta, para renovar permanentemente sus metas vitales.
…
A veces nos buscamos y no nos encontramos. Y desesperamos. Pero a veces, nos encontramos y lo que hallamos en nosotros es miseria. Y en ese hallazgo optamos por destruirnos, para rehacernos. La poesía tiene como misión la dialéctica de ese encuentro y desencuentro. Pero su dialéctica no aspira la síntesis, prefiere vivir en las paradojas.
…
No hay que engañarse con la realidad. No es generosa. Por ello, cero concesión a ella. La realidad vive por su cuenta, no previó al ser humano. Por ello siempre le crispa su existencia. La poesía es una aguafiesta de la realidad. Y en vez de dedicarse a replicar el mundo, se ocupa de construir sus verdades para que la vida sea vida y no sobrevivencia.
…
El poeta es un ser ávido de vida, que ha sabido construirse una pupila con todos sus sentidos. Por ello ve dónde nadie ve, ve como nadie ve. Los mundos llegan a él no solo por sus ojos; el poeta sueña con tragárselos en un solo sorbo. Marcel Proust duda de que las cosas por sí misma vengan a uno. Dice: “Acaso la inmovilidad de las cosas que nos rodean venga impuesta por nuestra certeza de que son ellas y no otras, por la inmovilidad de nuestros pensamientos frente a ellas”. La poesía es la verdadera movilizadora de las cosas, porque ella es la que les da nombre. La realidad no sabe hablar. Somos nosotros, los seres humanos, los que le damos elocuencia. Una cosa que no se nombre es la nada, el vacío. Y es la poesía la que nombra con más potencia las cosas. Gracias al poeta, las cosas toman lugar en la memoria.
…
¿Dónde vive la poesía? Generalmente vive en el poema. Pero su residencia es incómoda. Un poema es una ristra de versos que recuerdan las verdades del poeta. Intenta dar cuenta de la cruenta dialéctica entre la realidad y la verdad. Esa dialéctica no cabe en la página en blanco, su espacio se construye con paradojas. La letra quiere reportar ese drama, pero su hipertelia borra toda meta. De modo que el poema es una traición a la experiencia. Porque el poema no es sino un pálido trazo, por cuyas líneas huye la vida.
…
Entonces, ¿está condenado el poeta a ser un sempiterno traidor de su experiencia? Sí. Por eso su angustia. Solo tiene el papel o el computador donde anota vestigios de esa experiencia. Volviendo a Heidegger, el poema es lenguaje en flor, cuya aroma vive en la instantaneidad y en la brevedad. La vida es simultánea; pone en acción la diversidad de sentires. Y el poema sueña con esa simultaneidad, pero solo tiene la palabra, el sintagma ordenado; y aspira hacerle hendijas a esa formalidad para hacer patente que el poeta es un hombre que ha vivido.

...

La función del poema no es hablar. Un poema que habla mucho no es sino una cháchara. A pesar de que esta hecho de palabra, esta no existe para comunicar. Su tarea es propiciar el sentir. El poema no habla del amor, ni de la tristeza... Hace del amor y de la tristeza un sentimiento. Un poema enmudece la palabra, para generar el silencio de lo sentido.

Un poema invita al retiro. Ni se escribe ni se lee entre la muchedumbre. Porque el silencio es el arma expresiva esencial.

El poema es un dispositivo textual concebido para albergar la poesía. Es en él donde se refugia con mayor comodidad la poesía. No existe la poesía sin el poema. La poesía existe por el poema, puesto que este es el que garantiza que la poesía no se sacrifique a la palabra. Un poema no tiene género; o es un género en si. Ningún poema es igual a otro; es un camaleón que cambia de piel constantemente. Un poema no es ni siquiera fiel a su origen, pues una vez nacido va al complejo río de la lectura. Es un río heraclitiano. Nunca es el mismo.







viernes, 29 de noviembre de 2019


Andrés Bello, Félix Armando Núñez 

y el lugar del escritor

Celso Medina




Entre ayer y hoy celebramos los cumpleaños de dos figuras de las letras venezolanas. Uno nacido aquí, en esta tierra de Boquerón, hace 122 años. El otro, en la Caracas Colonial, hace 228. A ambos la vida le deparó el destierro, que exorcizaron con la poesía. Los dos vivieron la mayoría de su madurez intelectual y creativa en la hermana nación de Chile.
La fecha en la que invocamos a estas personalidades son el 29 de noviembre, día establecido en Venezuela para celebrar el Día del Escritor, precisamente la fecha del nacimiento de Bello, y el 28 de ese mismo mes, la de nuestro poeta Núñez.
Cinco gráficos para abordar el nuevo libro de Thomas Piketty

Por Clara Dealberto y Benjamin Monnet
— Liberation, 11 septiembre 2019
Traducción del francés: Celso Medina





Seis años después del éxito mundial de su obra, “El capital en el siglo XXI”, Thomas Piketty publica “Capital e Ideología”. El economista ofrece un análisis plurisdisciplinar de los regímenes desigualitarios a través del mundo y de la historia, de su justificación política en las alternativas existentes. He aquí cinco ideas a retener entre las 1200 páginas del libro.

La revolución francesa, ¿fue una inflexión en la historia del país? Obviamente, pero no forzosamente como lo imaginamos. 1789 marca el final de una sociedad ternaria (organizada en tres clases), a favor de una sociedad de propietarios. La ideología propietaria se desarrolla, descansando "en una promesa de estabilidad social y política, pero también de emancipación individual a través del derecho de propiedad, considerado abierto a todos", escribe Thomas Piketty.

Ulises

Fernando Pesoa





El mito es la nada que es el todo.
El mismo sol que abre los cielos
Es un mito brillante y mudo
El cuerpo de Dios muerto,
Vivo y desnudo.

Este, que por aquí desembarcó,
puesto que no existía
sin existir nos bastaba.
Puesto que nunca desembarcó,
siempre ha estado viniendo
Y nos creó.

Así brotó la leyenda
entrando en la realidad,
Y la siembra continúa.
Abajo, la vida, mitad
nada, muere.

Traducción del portugués: Celso Medina

viernes, 25 de octubre de 2019


César Suppini: la ciudad y su alquimia 
CELSO MEDINA
El poeta César Suppini

César Suppini publicó en 1987 Comenzar a morir, un poemario que traza los caminos esenciales de su poética, caracterizada por un uso mistérico de la imagen. Luego en 1988 edita Pozo de cuervos y en 1996, Hasta el cielo se cansa. De Varios condimentos están hechos los poemas que conforman esos libros: de memoria, de silencios, del embelezo por su ciudad, cuya imagen se corporiza  de la mano de su peculiar producción onírica.

Neurociencias, en el corazón de los neuromitos

Aurélien Chapelain


Introducción

En 1990, el presidente estadounidense George W. Bush Hijo declaró que "esta década será la del cerebro".  Barack Obama lanzó en 2013 el Programa de Investigación de la "Iniciativa Cerebral" destinado a acelerar el desarrollo y las aplicaciones de tecnologías innovadoras para mejorar la comprensión del cerebro humano. Para convertirse en un líder en investigación neurológica, Estados Unidos previó una inversión de  100 millones de dólares. La Unión Europea, por su parte, puso en marcha un proyecto titulado "Proyecto del cerebro humano", respaldado por 80 instituciones y dotado con una financiación de mil millones de euros durante 10 años.
En las últimas dos décadas, la investigación en neurociencia ha ganado popularidad, entre otras cosas, por el progreso tecnológico, la voluntad científica e incluso la política económica. Es fácil constatar un creciente interés por parte de los responsables de la toma de decisiones, los educadores y, en general, las profesiones de apoyo (psicólogos, entrenadores, recursos humanos, formadores, gestión...) sin olvidar el del público en general. Este fenómeno se refleja en la explosión del número de artículos de prensa sobre el tema, que a menudo declara "revoluciones" semanales bajo la etiqueta de neurociencia.
La virgen del mediodía
Paul Claudel

Paul Claudel

Poeta, cultivador de la poesía simbolista francesa de inspiración católica. Nació en 1868 y murió en 1955. 



Es mediodía. Veo la iglesia abierta. Hay que entrar.
Madre de Jesucristo, no vengo a rezar.

No tengo nada que ofrecer y nada que pedir.
Tan solo vengo, Madre, para mirarte.

Te miro, lloro de felicidad, al saber
que soy tu hijo y que estás aquí. 

Sólo por un momento, mientras todo se detiene.
¡Mediodía¡
Estar contigo, María, en este lugar donde estás. 

No decir nada, mirar vuestro rostro.
Dejar que el corazón cante su propio lenguaje.

Nada que decir, sino solo cantar porque se tiene
el corazón pleno,

como el mirlo que sigue su idea 
en estas coplas repentinas.

Porque eres bella, porque eres inmaculada,
la mujer en la Gracia finalmente restituida. 

La creatura en su honor primero y en su
cumplimiento final,
tal como ha salido de Dios en la mañana de su esplendor
original. 

Intacta inefablemente porque eres la Madre de
Jesucristo,
que es la verdad entre tus brazos, y la única esperanza
y el único fruto. 
.
Porque eres la mujer, el Edén de la antigua
ternura olvidada,
cuya mirada se consiguió con el corazón de repente e hizo brotar
las lágrimas acumuladas. 

Porque me salvaste, porque has
salvado a Francia
Porque ella también  para ti, como para mí, fue 
esta cosa que pensamos,

Porque en el momento en que todo crujía, fue cuando
tú interviniste,
porque has salvado a Francia una vez más, 

Porque es mediodía, porque estamos en este 
día hoy,

Por que estás aquí por siempre, simplemente
Porque eres María, simplemente porque tú
existes,
Madre de Jesucisto, estoy agradecido.

Traducción: Celso Medina



viernes, 4 de octubre de 2019


CALLES
Celso Medina



Solía recorrer calles solo
Solo sin más nadie que yo
Mis pies eran ligeros
pero no más que mis sueños
Eran calles verticales
y yo alardeaba de un equilibrio inusitado
Los árboles de estas calles eran morados
Y sus flores eran crespos furiosos
Yo recorría solo esas calles
Solo sin más nadie que yo
Mi recorrido era un laberinto de goce
No había prisa
Caminaba haciendo caminos
Hablaba solo
Soñaba solo
Gozaba solo
Mis pies eran alas rastreras
Yo solo yo
recorría estas calles
Yo solo yo
me adentraba en sus murmullos
en sus enigmas
Hoy
he perdido esa soledad
Ahora hablo mucho
y camino poco

Anna y el mar

Kettly Mars *



 Nació en Puerto Príncipe (Haití) en 1958. Poeta y narradora. Las novelas que ha publicado son Kasalé (2003), Vents d’ Ailleurs (Vientos de otras partes) (2007), L´heure hybride (La hora híbrida) (2005), Fado (2008), Saisons sauvage (Estación salvaje) (2010). Sus libros de poemas son Feu de miel (Fuego de miel) (1997) y Feulements et sanglots (Gruñidos y sollozos) (2001).      




Ilustración: Celso Medina


Lo va a matar. Tan cierto como que ella se llama Anna. Matarlo, para comenzar al fin su vida. Ése será su grito de guerra, su libertad, su primer orgasmo, ese placer que, parece estremecerla, de la cabeza a los pies.  Piensa en un veneno o en una sobredosis en su medicina. Un medio que no exija ningún esfuerzo físico para sus años. Ella está vieja y débil.  Lo ha dado todo, lo ha consagrado todo, sus años verdes, su savia, su esperanza, sus largas noches esperando su paso vacilante bajo los efectos del alcohol, trepando la escalera de madera. Toda su vida ha limpiado sus vómitos, cambiado sus sábanas, lavado sus oídos con jugo de limón. Todo eso para nada, para recibir a cambio indiferencia y humillación. Hoy ya no puede más. Ella lo va matar. Tan sólo al levantarse el sol, un último crepúsculo sin su tiránica presencia bien valdría la pena de ser experimentado. Por primera vez después de medio siglo, Anna osó dejar que esa idea atravesara el campo de su conciencia.  Esa cárcel largamente encerrada en las catacumbas de su ser veía su fin. Apenas se ponía el sol, la tomaba de la mano y comenzaba su calvario. Anna estaba deslumbrada.  Como una marejada levantándose de las trombas de las aguas tan altas como las montañas, su decisión provoca un inmenso remolino en todo su cuerpo. Ella zozobra. Tiene miedo pero sonríe. Debe  sentarse rápidamente  sobre una silla, tiemblan sus piernas.  Una marejada sube y desciende sobre su pecho a una velocidad acelerada. Anna abre enormemente su boca para respirar, para dejar que pase el viento de la libertad que busca su ruta a través de ella. El viento que viene del mar.

A los artilleros senegaleses 
que mueren por Francia



Léopold Sédar Senghor


Ilustración: Celso Medina


En vísperas de incorporarse Francia a la lucha contra la Alemania fascista, el poeta senegalés publica este poema, que refleja la visión de un africano que siente al referido país europeo como de él. Bien es cierto que el poeta fue líder de la independencia de su país, pero el antifascismo lo llevó a afiliarse al ejército francés para hacer de la lucha contra Hitler una sola. Y padeció prisiones, sintió la muerte respirándole en la espalda. Aquí invoca una epopeya de un famoso ejército senegalés que hacía más de cinco siglos había protagonizado duras batallas para cuidar el territorio africano.  Se trata, entonces, de metaforizar con los dos ejércitos, para fundirse en la gran tarea de salvar a la humanidad entera del oprobio del fascismo. Muchos negros africanos cayeron. Desafortunadamente esa Europa que ayer recibió la ayuda de África, hoy la mira con desdén, cobijándose en un manto de intolerante racismo. Los negros ahora no mueren en el ejército; se ahogan en las pateras del Mediterráneo.





He aquí el sol
Que acaricia los pechos de las vírgenes
Que sonríe a los ancianos sentados en los bancos verdes
Que despertará a los muertos que yacen bajo una tierra materna.
Escucho el ruido de los cañones- ¿Es Irun?
Florecen las tumbas, se calienta el Soldado Desconocido.
A ustedes, hermanos oscuros, nadie los nombra.
A sus niños les han prometido quinientas millas por la gloria de los futuros muertos,
Se les agradecen los futuros avances de muertos oscuros
Die Schwarze schande![1]

Escúchame, artillero senegalés, en la soledad de la tierra negra y de la
muerte
En vuestra soledad sin ojos sin oídos, más que en mi piel sombría en el fondo de la Provincia
Sin siquiera el  calor de vuestros camaradas acostados unos con otros, como en la antigüedad
en las zanjas antiguas y en las palabras del pueblo
Escúchame, artillero de piel negra, aunque sin orejas y sin ojos
en vuestra triple voz nocturna.
No hemos alquilado dolientes, ni mucho menos las lágrimas de vuestras mujeres ancianas
-Ellas no se acuerdan sino de vuestros golpes de cólera, prefieren el ardor de los vivos
Las penas de los llantos muy claros
se secan rápidamente de las mejillas de vuestras mujeres, como en la estación se secan los torrentes del Fouta
Las lágrimas más calientes más claras más rápidas borrachas en la esquina de los labios olvidadizos.

Os traemos, escúchanos, nosotros que apelamos a tus nombres en los meses que mueren
Nosotros, en estos días de miedo sin memoria, os traemos la amistad de vuestros compañeros de edad.
Ah! Ojalá un día de voz color brasa, pueda cantar
la amistad de los compañeros fervorosos entrañables y delicados, fuerte como los tendones.
Escúchanos, Muertos expandidos en el agua en lo profundo de las llanuras del Norte y del Este.
Recibe este sol rojo, bajo el sol de verano ese sol enrojecido de sangre de las blancas hostias
Recibe el saludo de tus camaradas negros, artilleros senegaleses.
QUE MURIERON POR LA REPÚBLICA.
Tours, 1938


[1] La vergüenza negra

Traducción del francés: Celso Medina

viernes, 13 de septiembre de 2019

Jesús de Nazareth o la apuesta perdida
Celso Medina


Mi madre nunca me explicó por qué me puso Celso  (en griego: Κέλσος [Kelsos]). Apenas tenía ella 22 años cuando yo nací. Aprendió a leer mucho tiempo después. De modo que nada podía saber del origen griego de mi nombre. Ignoraba que quien lo portó, allá en la Grecia del siglo II, era un rabioso anticristiano, que acusó a María, la madre de Cristo, de haberse amancebado con un soldado romano para dar origen a Jesucristo. Por supuesto, la abuela Manuela, jamás supo tampoco del origen de ese nombre. Si lo hubiera sabido, no hubiera consentido que me lo pusieran, ya que rememora la injuria contra una figura a la que rezaba todos los días.

jueves, 12 de septiembre de 2019

La Amazonía, el rostro ecológico de Dios
Frei Betto*



El Sínodo de la Amazonía, convocado por el Papa Francisco para octubre, tendrá lugar en Roma en una decisión equivocada del Vaticano, pues originalmente estaba programado para desarrollarse en el corazón de la selva. Allí se debatirá más  la presencia de la Iglesia Católica en esa región interconectada y cada vez más violenta y desigual.
El bioma amazónico abarca nueve países y ocupa más de 7 millones de km² habitados por 34 millones de personas, de las cuales 3 millones son indígenas, que dominan 340 idiomas diferentes. Allí cada metro cuadrado tiene más diversidad que en cualquier otro lugar del planeta. El bioma posee tres tipos de ríos: el de superficie; el subterráneo, conocido como el "alter de la tierra"; y los "ríos voladores", llamados así por acumular vapor en la atmósfera y distribuirlo en forma de lluvia en toda América del Sur.
Las viejitas
Charles Baudelaire

Ilustracion: Celso Medina



Traducción del francés: Celso Medina


A Victor Hugo
I
En los pliegues sinuosos de las viejas capitales,
donde todo, incluso el horror, se convierte en encanto,
vigilo, obedeciendo a mis humores fatales
a esos seres singulares, decrépitos y seductores.

Esos monstruos dislocados fueron en la antigüedad mujeres,
¡Epónimas o Lais! Monstruos rotos, jorobados
O torcidos, ¡amémoslos! Aún tienen almas.
Bajo las enaguas ahuecadas y bajo los fríos tejidos

Ellos reptan, flagelados por vientos inicuos,
Tiemblan con el roce rodante de los ómnibus,
Y apretando en su caso,  como una reliquia,
Un pequeño saco bordado de flores o de rebús;

viernes, 30 de agosto de 2019


Porvenir adentro
Celso Medina

El filósofo Unamuno, en uno de los pueblos de Salamanca



Para Cirilo Flores (1998) es factible localizar en la subjetividad de Miguel Unamuno tres espacios: lo íntimo, que se realiza en el diario, lo público, que se manifiesta en la conferencias y lo privado, cuyo medio de realización es la carta.

“Adentro”, uno de los tres ensayos que publicara en 1900 Miguel de Unamuno, con el título Tres ensayos, se ubica dentro del llamado espacio “privado”. El texto es una carta de respuesta a un escritor. Aquí se produce la confesión ante un amigo que le pide algunos consejos respecto a varios temas, el más prevaleciente es el referido al porvenir.

“Escribir no es escribir”

Yannick Torlini


Ilustración: Celso Medina

Yannick Torlini es un joven escritor nacido en Nancy, Francia. Se autodefine como explorador de la "malangue" (milengua). "Escribe textos ante todo. Trabaja la lengua al mismo tiempo que ella lo trabaja. No sabe dónde se encuentra. Trabaja. Trabaja con frecuencia. Escribe contra la angustia y el desastre." 



Escribir no es escribir. Escribir no es eso, no es la idea misma de escribir, de formar letras, palabras, signos. Cuando digo “escribir”, no escribo, designo un acto fluido, móvil, indistinto. Escribir no es escribir, implica otra cosa que escribir, que el solo hecho de escribir. Puedo interrogarme sobre eso. O más bien: el escribir interroga el escribir, me interroga en mi práctica del escribir, esta pesadez que nos impulsa a formar palabras. Quiero interrogarme sobre eso.
Balada Khassonkée de Dioudi

Dundumba, tambor que suele acompañar la narración oral de los africanos 



En Malí, en la llamada región de Kaynes, vive el grupo étnico  khassonké (CAH-KES-SON-QUE), descendiente de los fulas y malinkes africanos. Hasta esa región se fue el poeta senegalés, Léopold Sédar Senghor, para recoger esta leyenda que constituye una pieza esencial en la oralidad  africana. Del idioma khassonké logró hacer una versión en francés, recogida en  la edición de sus obras completas. Ofrecemos esta versión nuestra en español. CM




Doncellas, cuyos ojos pueden hacer latir tan bien el corazón de los hombres más fríos, ustedes que pueden, con solo una mirada, generar más males que el fusil cargado hasta la boca y más placer que la visión del río después de una larga marcha en el desierto, escuchen la historia de Dioudi, que murió de amor.