La Pedagogía en el lenguaje de las posibilidades
Enrique Pérez Luna
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Ilustración: Celso Medina |
Para
hablar de la pedagogía que vendrá, en el escenario de sus nuevas
posibilidades, es necesario un intento por repensar los fundamentos y
proyecciones del eje cultura-educación desde otra forma de captar la
realidad. Para Zemelman (1992), se debe considerar el concepto de
totalidad desde inclusividades que al superar las determinaciones
permiten entender “… el
todo como exigencia epistemológica del razonamiento...”,
(p.52). En el caso de la educación, campo sustantivo para
investigar, se deben vincular los diferentes aspectos constitutivos
del ser pedagógico, la actitud para conocer y la reflexión sobre
el conocimiento configurado. Esta vinculación debe hacerse desde una
forma de captación racional que tome en cuenta un nivel de
producción de conocimientos que integre diversas expresiones de la
realidad.
Desde
la educación, como un proceso vital de la sociedad, se deberá
plantear una discusión que se reconozca en una perspectiva de
análisis crítico. Esta posibilidad se funda, gnoseológicamente, en
que la relación con la realidad no puede limitarse a la “extracción”
de un conocimiento como la simple resultante entre el sujeto y el
objeto investigado. Se debe entender que pensamiento y realidad se
vinculan epistemológicamente para producir un conocimiento que se
reconoce en la naturaleza ontológica del objeto y crea
potencialidades en los hombres para asumir los compromisos sociales.